Por primera vez, y después de tantos años, ella le pudo sostener la mirada y, sin sonrojarse, le lanzó una sonrisa pícara y llena de gracia; era como si por fin hubiese entendido que su destino era partir con él ahora que ya sobrepasaba la pubertad del tiempo. Sin temores y carente de toda moralidad se lanzó sobre su cuerpo adormecido y le arrancó el corazón… “Al final de una vida” Tulio Zuloaga Pérez

sábado, septiembre 02, 2006

CAPERUCITA...¿Realmente era el lobo feroz?

Por: TULIO ZULOAGA P.
Era una manana turbia y fria, ya todos sabian que se avecinaba la tormenta mas espantosa de la que se tuviera recuerdo en aquella diminuta provincia. El lobo habia vuelto, y esta vez no se iva a marchar hasta no haber cruzado algunas palabras con la ya envejecida caperucita, su amor de anos atras y a quien jamas pudo arrancar de su corazon. Tal ves por eso aquel mounstruo razgaba las carnes de cuanta mujerzuela se tiraba en el valle; se habia convertido en un cruel asesino, y aun con toda la sangre que llevava incrustada bajo sus unas, no habia podido tapar aquel vacio. Ahora regresaba, despues de mil anos, y pretendia que, la abusada caperucita, volviera a caer en sus fauces lascivas.

El Lobo salto los gigantescos cedros que rodeaban el lugar, todos los habitantes habian desaparecido, estaban ocultos en una cueva cercana tras la cascada del bosque, era el unico lugar en donde aquella bestia no les podia olfatear, y es que era sabido, que si no encontraba a la pequena anciana colorada, muchos pagarian con sus vidas su acceso de ira, pero y si la encontraba y satisfacia con ella sus pesadillas pasionales, igual mataria a algunos cuantos para celebrar y calmar su hambre. Caperucita estaba en medio del sendero que conducia al liquido refugio, como retandole, talves decidida a morir de una ves por todas para no seguir esperando la llegada, cada 100 anos de su inquisidor.

El lobo la miro complacido, sabia que siempre la podria encontrar, la pobre miserable no tenia donde esconderse.

Le sonrio, como el amante cinico que siempre vence a su presa, y fue dando pasos cortos hacia ella. Jadeaba revisando los redondos senos, las fluidas caderas; el rostro envejecido de manera angelical: pero iba lento, como si corriera en un arenal, queria botarse sobre ella y arrancarle la capa roja y penetrarla hasta quedar reducido a un simple lobesno.

Caperucita no dejaba de mirarle, con esa mirada valiente que se obtiene del cansancio y cuando lo tuvo cerca saco de entre sus manos un punal, el mismo con el que vio morir a su esposo el cazador, el mismo con el que El lobo le arranco el corazon. El asesino se detuvo, mas con sorpresa que con miedo, y vio en Caperucita su misma mirada fria y sin piedad.

cegado por la pasion, con la sangre imflandole sus partes carnosas, derramandole el cerebro, quemanole el pecho, se lanzo en un atrevido vuelo, sin darle importancia ni a su propia muerte; pero lo que jamas imagino, es que su muerte le llegaria, pero en el cuerpo de la perfecta y madura caperucita, quien se dio de profundos tajos en el cuerpo ante la mirada desconcertada y horrorizada de su agresor. el Lobo, pralizado en el aire la vio decolorarse hasta el rosado mas palido y alli termino, desvanecida en el aire. Los aullidos del lobo, conmovieron hasta a los atemorizados aldeanos, quienes fueron saliendo uno a uno de su madriguera e hicieron una rueda alrededor de la mas patetica imagen...

Caperucita, una estela en el aire de la imaginacion, El Lobo moribundo y un bosque decolorido y lleno de estatuas.

El cuento habia desparecido...

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Acerca de mí

Técnico automotriz. Miembro de la junta de LA CAMARA DE TALLERES de Antioquia (Asopartes), Suplente de la Junta Automotriz de FENALCO Antioquia, Gerente de TECNIAUTOS FIAT, Fundador del GRUPO TAREA y proponente de la "PSICOLOGIA AUTOMOTRIZ"